¿Existe Dios?
(Reflexiones sobre la existencia de Dios)

¿Es Dios creador de la mente humana
o es la mente humana la creadora de Dios?...”

“Es la percepción de Dios la que no es correcta,
no Dios como una realidad…”

“Nadie que yo conozca ha podido ver a Dios,
pero hay muchas cosas que no podemos ver y existen,
como el aire o los átomos…

"Este conocimiento nos evitará distraernos con todo lo que Dios no es,
para poder enfocarnos en percibirle tal y como es..."

“…Es posible que en esos místicos momentos,
en nuestras incipientes mentes surja por vez primera
la mas básica y profunda sensación de lo que lo que Dios es…”
 

Alo largo de nuestra historia hemos tenido muchas visiones de Dios, la gran mayoría cree que Dios existe pero ¿es ésto mera cuestión de fe o es algo que puede ser demostrado? ¿Cuál de todas las visiones de Dios es la correcta Jehová, Alá, Jesús, Vishnú, Budha?. Esta pregunta además esta muy ligada a nuestros orígenes, al origen de todo el Universo y por tanto a nuestra razón de existir.

Habiendo sido educado dentro de un hogar cristiano, se me enseñó a creer en la existencia de Dios desde muy pequeño, pero pasados los años me hice esta pregunta al llegar a la adolescencia. ¿En realidad existe Dios, más allá de mis propias percepciones, sensaciones y creencias?.

A lo largo de mi vida he escuchado continuamente la pregunta ¿Crees en Dios? y casi todos esperan recibir una respuesta simple y binaria, ya sea “sí” o “no”. Pero no es tan simple, porque antes de contestarla hay que definir primero Quién, o Qué es Dios. Decir sí o no simplemente seria incorrecto, sin antes conocer la percepción que la otra persona tiene de Dios, a menos que quien pregunta sólo quiera saber si la persona es sólo creyente o crédula.

Hay evidencia histórica de que a lo largo del desarrollo de la civilización hemos tenido diferentes percepciones de Dios. Las culturas más antiguas eran politeístas, creían y adoraban a las fuerzas de la naturaleza, al fuego, al rayo y al sol, por ejemplo. Después de muchos miles de años y conforme el conocimiento de lo que nos rodea avanzó, esas creencias dieron paso al monoteísmo, que es la creencia en un sólo Dios, un Dios que va más allá de las fuerzas naturales, un Dios con características súper humanas, con carácter, pensamiento, voluntad, planes e ideas propias.

Para los musulmanes Alá es el Dios verdadero. Para los Judíos Dios es Jehová o Yahvé, pero para los Cristianos se trata de una trilogía en la que Jehová (el Dios Jahve Judío), Jesús y el Espíritu Santo son manifestaciones de uno mismo. Estas tres diferentes doctrinas tienen como factor común una visión de Dios personal.

Los hinduistas sin embargo son politeístas, creen que Brahma, Vishnú y Shiva, son los encargados de crear, mantener y destruir el Universo en un ciclo de reencarnaciones Cósmicas infinito. Para ellos el principal objetivo del hombre es tener un desarrollo espiritual a través de una actitud correcta en la vida que le permita dejar el ciclo de reencarnaciones para formar parte del espíritu universal.

El budismo en su forma más pura, se puede entender más como una filosofía que como una religión, pero hay una importante corriente religiosa la cual comparte con el hinduismo la idea de la reencarnación y elevación espiritual, sólo que en lugar de dioses creadores y destructores los religiosos budistas consideran que todo lo que existe es una manifestación de un Todo infinito, según lo cual todo somos parte de esa energía Universal. Una idea similar tiene el panteísmo, el cual es una filosofía que considera al Universo como Dios, es una visión de un Dios no personal, no intervensionista, sin planes, ni juicios, ni premios ni castigos, solo de energía que hace posible todo lo que existe.

Consciente y respetuoso de todas estas formas de percibir a Dios, me gusta antes de contestar con un simple “sí” o “no”, preguntar ¿cuál es tu definición de Dios?”.

Curiosamente para casi todos la respuesta es por demás obvia, pues sus estrechos esquemas mentales implantados en fases muy tempranas de su educación dan por hecho la existencia absoluta del Dios en cuestión. Ellos asumen que la visión que tienen de Dios es la única y es la correcta, que además todos la conocen y por tanto es sólo cuestión de escoger entre un simple “sí” y un “no”.

Pero aunque todo el mundo habla de Dios, en realidad nadie es capaz de definirlo con exactitud, más allá de experiencias personales que pudieran ser explicadas por la ciencias modernas que estudian el cerebro humano. La mayoría de las personas contestan mencionando algunas características que corresponden a las de un Dios con inteligencia divina, es decir lo que los teólogos conocen como un Dios personal. Un ser superior que planeó al mundo, lo creó, puso al hombre en el centro de su creación, para luego ponerle a prueba, juzgarle y premiarle o castigarle, ya sea con la vida o con la muerte eterna. En esta visión existe también la posibilidad de comunicarse con él a través de la oración, con el deseo de que intervenga en nuestras vidas, brindándonos la esperanza de ser ayudados ante las adversidades de la vida, principalmente, la enfermedad y la muerte.

En occidente, la mayoría de las personas creyentes son cristianas, pero no todas, es por ello que, con respeto a otros puntos de vista, a otras culturas y a otras religiones que pudieran tener una visión de Dios diferente al cristianismo, que me gusta estar seguro a que Dios se refieren antes de contestar. Pero sea cual quiera que fuere su visión de Dios, la respuesta a esta pregunta es mucho más complicada que un simple sí o no, pues siempre hay un grado de coincidencia pero nunca ha sido todo o nada.

Debido a que nací en un hogar cristiano, la primera parte de mi vida creí en un Dios personal, pero esto fue un mero accidente espacio temporal, porque de haber nacido en la India, seguramente mis padres me hubieran inculcado el hinduismo. De haber nacido en México antes del año 1,600 seguramente me hubieran enseñado a adorar a Tláloc, un Dios azteca. Con fe y con la inocencia de un niño pude haber creído en cualquiera de ellos.

Así inmerso en el cristianismo, poco a poco también comencé a conocer más de historia universal al tiempo que mi mente comenzó a entrar en una etapa de madurez, deseosa de poner a prueba todo lo que había aprendido por fe. Asi fue como un día me pregunté si tuve la suerte de haber nacido en la religión correcta o solo era Cristiano por geografia y casualidad, yo creía que estaba en la religion correcta pero habría que averiguarlo... Al entrar a la adolescencia y no sin cierta angustia en mi corazón, pues pensaba que estaba siendo “tentado” por Satanás, me atreví a cuestionar las creencias que me fueron inculcadas, hasta que un día me hice de frente esta gran pregunta, “En realidad existe Dios?”. Y de ser así, “Cuál de todos es Dios, Cristo, Yahvé, Alá, Vishnú o acaso algún otro?”.

Nadie que yo conozca ha podido ver directamente a Dios, más allá de sus percepciones y meras sensaciones, pero hay muchas cosas que no podemos ver y existen, como el aire, los átomos o los rayos cósmicos, pero podemos inferir su existencia a través de sus efectos indirectos en el entorno. Por otro lado hay también cosas que percibimos como muy obvias y no lo son, como ver plana la superficie del planeta o como el aparente movimiento del Sol, hechos que son incorrectos. Todo es posible, por lo que cabe hacerse esta pregunta: ¿es Dios creador de la mente humana o es la mente humana la creadora de Dios?.

Debido a mi cultura, mi búsqueda para encontrar esta respuesta comenzó centrada en la existencia de un Dios personal principalmente a través de estas tres grandes áreas:

1) La Palabra de Dios (La Biblia). Los primeros libros que componen las diferentes versiones de la Biblia son la base para las tres religiones más destacadas: el cristianismo, el judaísmo y el islam. Para los creyentes, en la Biblia está la manifestación escrita de la voluntad de Dios, así como la historia de la creación divina. En este libro sagrado se encuentran versículos que nos hablan de la personalidad de Dios, narran hechos que hablan de la manifestación directa de Dios a los hombres e incluso la historia de la presencia de su hijo Jesús en nuestro mundo, así es que este libro era un punto de partida fundamental. Pensé que si los hechos narrados en la Biblia son ciertos debería de haber evidencia histórica y también deberían de encajar con el resto de la historia narrada por otras culturas. Toda esta visión de Dios debería de ser congruente con la idea de un Dios bondadoso, todo poderoso y creador de todo lo que existe.

2) Las manifestaciones de Dios, en nuestro tiempo. Muchos creyentes creen que Dios interviene directamente en nuestras vidas cotidianas, que nos guía, ayuda y que incluso es capaz de alterar las leyes físicas, lo que es conocido por la mayoría como “milagros divinos”. El poder demostrar que la intervención de Dios es capaz de alterar las leyes de la naturaleza, sería una demostración clara de su existencia, lo cual terminaría también con la polémica de cual es el Dios verdadero.

3) La Evidencia Cósmica. Es decir el conocimiento del Universo nos debería de ayudar también a contestar esta pregunta, porque según la visión de un Dios personal, el Universo es la creación de Dios, por tanto en el debería de haber pruebas de ello, es decir evidencia que nos demostrase que surgió como parte de un proceso de creación de un Dios perfecto y no producto del mero azar. Pero no sólo eso, sino que si la respuesta fuese que el Universo no proviene de un proceso de creación, debería entonces de haber evidencia que nos permita conocer como surgió todo lo que hay a nuestro alrededor sin necesidad de la intervención divina.

 

La Palabra de Dios (La Biblia)

A lo largo de los años en los que estudié la Biblia algo llamó poderosamente mi atención: era esa falta de cohesión entre el antiguo y el nuevo testamento. La personalidad de Dios en el antiguo testamento tiene notables diferencias con la mostrada en el nuevo testamento. Por poner algunos ejemplos en el antiguo testamento la palabra de Dios dice “ojo por ojo” pero en el nuevo testamento Jesús dice “pon la otra mejilla”. Asimismo en el antiguo Dios nunca invita a los judíos a compartir su existencia, sin embargo en el nuevo, la filosofía cambia radicalmente pues Jesús dice “id y predicad el evangelio”. Es por estas diferencias y por muchas otras cosas que los judíos nunca creyeron que Jesús fuera hijo de Dios, porque es difícil aceptar que un Dios conocedor de pasado, presente y futuro, pueda cambiar de opinión a través del tiempo.

La mayoría de los creyentes creen que la escritura de la Biblia fue inspirada por Dios, pero yo encontré evidencias que parecen contradecir esta idea y que apuntan más a un origen humano. Por mencionar algunos ejemplos, en los evangelios la bebida que le es ofrecida a Jesús en el camino a la crucifixión es descrita por Mateo como “vinagre con hiel”, pero por Marcos como “vino mezclado con mirra”. Asimismo los cuatro evangelios tienen diferencias sobre lo que decía el letrero que estaba sobre la cruz. Sin bien todos estos son pequeños detalles, son prueba suficiente de que de existir un gran “Editor” estos errores no hubieran sido cometidos. Asimismo Mateo narra que en el momento de su muerte Jesús le reclama a su propio padre “¿Dios mío, porque me has desamparado?”, sin embargo Lucas nos muestra una imagen diferente, pues dice que Jesús con gran serenidad ante la muerte expresó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Pero hay un hecho aún más curioso y es que si bien todos coinciden mas a menos en los mismos hechos, sólo uno de ellos, Mateo, menciona dos hechos que son por demás sobresalientes y que por su magnitud debieron de haber sido mencionados por todos, un terremoto y la resurrección de los muertos que suceden justo al momento de la muerte de Jesús.

En el antiguo testamento también hay imprecisiones como en el libro de Josué capitulo 10 versículo 13, en donde dice: “Y el Sol se detuvo”, cuando es en realidad la Tierra la que gira en torno a él.

Este tipo de detalles me demostró que la Biblia no fue escrita o inspirada directamente por la mano de Dios como algunos creen, pero también me hizo ver los peligros que corren algunos grupos religiosos al fundamentar su doctrina en la interpretación de ciertos versículos Bíblicos, lo cual ha contribuido a dividir el cristianismo en innumerables grupos.

Por ello me puse a estudiar el proceso de cómo se formó la Biblia y pude conocer que durante el proceso de su escritura la gran mayoría de los hechos que se narran no fueron escritos en el momento que sucedieron, ni siquiera horas o días después sino décadas y en algunos casos hasta cientos de años. Lo cual debió de haber afectado seriamente el proceso de transferencia de información que va desde el suceso a describir, la percepción que el testigo tuvo del mismo, la verbalización que el testigo hizo del hecho, luego nuevamente la percepción de quien escucha esta narración y así de voz en voz en ocasiones por varias generaciones, hasta que la información ya muy desgastada llegó a quien tuvo a bien escribirlo. Cabe mencionar que en el proceso de percepción y verbalización entran en juego variables como la cultura y capacidades de expresión del testigo.

Durante mi búsqueda encontré también que hay varios historiadores que han aportado evidencias que dan explicaciones alternativas de hechos fundamentales sobre la vida de Jesús, versiones que no han sido del conocimiento común debido a la presión de las Iglesias y a que la fe de los creyentes no invita a la investigación. Algunos de ellos aseguran por ejemplo que María fue un apóstol de Jesús y toman como fundamento el evangelio de María encontrado recientemente, el cual no fué seleccionado por una Iglesia, liderada única y exclusivamente por hombres, al momento de ensamblar la Biblia. Hay otros historiadores como Andreas Kaiser quien con base en evidencia histórica afirma en su ensayo "La Vida Secreta de Jesús", así como en su libro "Jesús Murió y Vivió en Cachemira" ,que Jesús no murió en la cruz, sino que sobrevivió y vivió sus últimos años en Cachemira al norte de Pakistán. Este historiador toma en cuenta lo narrado por los evangelios y su interpretación es por demás interesante pues no contradice la lectura bíblica, sino que llena los huecos con evidencia historia que el encontró.

Pero después de mucho investigar, llegué a la conclusión que sería muy difícil poder demostrar o negar de forma concluyente cada uno de estos hechos narrados en la Biblia, así como las hipótesis alternas de otros historiadores, pues sucedieron hace más de dos mil años, no obstante más allá de estos hechos y detalles surgieron en mí preguntas aun mas profundas, que no dependen de una palabra o una interpretación sino que van a la esencia misma de la gran pregunta, pues tienen que ver con la personalidad de Dios.

a) ¿Si Dios es el creador de todo, como es posible que juzgue a su propia creación? Esto sería como juzgarse a sí mismo, pues para un Dios todo poderoso y conocedor del futuro todo lo que sucede en su creación es porque asi fué su voluntad. Con el tiempo supe que esto no era solo idea mia, sino que pensadores como Albert Einstein tambien se lo cuestionaron, en su libro “De mi vida y de mi pensamiento” escribió “Ciertamente nadie negará que la idea de la existencia de un Dios personal, omnipotente, justo y benefactor proporciona al hombre consuelo, ayuda y guía ... pero por otra parte existen grandes flaquezas adheridas a esta idea. Es decir si este ser es omnipotente todo acontecimiento, incluso toda acción humana, todo pensamiento humano y todos los sentimientos y aspiraciones del hombre son también obra suya; ¿cómo es posible pensar en hacer a los hombres responsables de sus actos y pensamientos ante un ser omnipotente? Al distribuir premios y castigos en cierto modo, estaría El sufriendo un juicio de si mismo. ¿Cómo compaginar esto con la bondad y la rectitud que se le atribuyen?”.

b) Por tanto, al crear a Adán, Dios sabía que tenía la capacidad de obedecer y desobedecer, no obstante debido a que Dios conoce el futuro, sabía bien que optaría por esto último. Me pregunto ¿por que no lo perdonó en ese momento?, ¿por qué esperar a hacerlo muchos años después y provocar tanto sufrimiento en la humanidad?.

c) ¿Por qué necesariamente tenía Jesús que morir de esa forma, para que su propio padre perdonase a su propia creación?. Nunca encontré la razón de ésto en ninguna parte de la Biblia. Es sencillo entender la crucifixión de Jesús como un hecho histórico, producto de la envidia que los maestros judíos tenían hacia su carisma y filosofía que estaba muy por encima de la de ellos, pero no me hace sentido como un requisito para que su propio padre nos perdonase… ¿Por qué acaso, no seria mejor reconocer su responsabilidad ante su creación o al menos buscar una manera menos violenta de hacerlo?

d) ¿Cuál es la razón por la cual Dios creó al mundo? ¿Cuál es la razón de la existencia del ser humano? La Biblia tampoco deja claro que es lo que justifica tanto sufrimiento, la destrucción en Sodoma, en Gomorra, la destrucción durante el Diluvio, las innumerables guerras, la muerte de Jesús, los problemas de nuestro mundo en la actualidad, los niños con defectos, el hambre, las inundaciones, los terremotos y el castigo eterno. La interpretación más popular del Apocalipsis deja ver que el maligno (Satanás) será derrotado y castigado, asimismo todos los pecadores y no creyentes de cualquier generación que son por mucho la mayoría de los seres humanos, los cuales arderán en el infierno junto a él, muy pocos serán los escogidos para gozar de la vida eterna. ¿Qué puede justificar todo ésto? ¿Demostrarle a Satanás (que también fue su creación) que Él es más poderoso? ¿No sería mejor castigarle de una vez y evitar tener a tantos seres humanos en medio de esta lucha? ¿Cómo hacer compatible la bondad que se le atribuye ante tanto sufrimiento?

Alejándonos de las interpretaciones bíblicas y la doctrina, hay también hechos históricos que rodean a este libro que no tienen explicación clara.

e) ¿Por qué la Biblia no encaja en la historia universal? Mientras que la Biblia narra el inicio de la civilización a través de Adán quien vivió alrededor de hace 4,500 años (en base a las generaciones contadas desde él hasta Jesús en el libro de Mateo), al mismo tiempo hay evidencia histórica clara que nos indica que había civilizaciones más antiguas en todos partes del mundo, incluyendo América. ¿Cómo hacer compatibles por ejemplo a los indios de América bajo la descendencia de Adán?

f) ¿Cómo es que si todos venimos de Adán, no todos somos judíos? ¿Cómo poder explicar la gran diversidad de razas?.

g) ¿Por qué cuando la Iglesia forma la Biblia decidió excluir el resto de los evangelios, El Evangelio de Tomás, el de Pedro, el de María?, ¿por qué no incluir todas las versiones? ¿Habría algo en ellas que no era conveniente para la Iglesia? El Evangelio de Tomás por ejemplo que ha sido rescatado casi en su totalidad, no menciona ningún milagro realizado por Jesús, sino sólo sus grandes y bellas enseñanzas.

A lo largo de mi convivencia con diferentes grupos religiosos, me he dado cuenta que la mayoría de ellos toman de la Biblia frases aisladas para construir una visión de Dios y luego hacer con ella un dogma de fe. Con estas doctrinas, crean métodos que bajo ritos específicos alientan la fe, adormecen la razón y evitan que el creyente se cuestione todas estas cosas.

Dentro de la Biblia hay tambien varios pasajes que según la interpretación de los creyentes nos hablan sobre El Futuro de la Tierra y del ser humano. En esta apocaliptica visión, la Tierra será destruida despúes de lo cual vendra el juicio final bajo el cual todos iremos al cielo o al infierno segun nuestras obras. Si bien es de esperarse que la amenaza de ser castigados por la eternidad debería de ayudar en algo a frenar en cierta medida las malas acciones de los creyentes, a cambio crea una actitud conformista para aceptar este tragico final. En los momentos en los que nuestro excesivo crecimiento, egoísmo y control sobre el planeta han provocado infinidad de problemas que ponen en peligro toda la vida dentro de él, el tomar una actitud de resignacion ante la situacion puede ser algo sumamente peligroso que nos lleve a caer en una profesia auto inducida. 

Mi conclusión sobre este tema es que la Biblia tiene ensenañzas y valores morales muy importantes, pero si se lee con profundidad, genera más preguntas que los argumentos que aporta sobre existencia de Dios.

 

Las manifestaciones de Dios, en nuestro tiempo.

En la Biblia se narran grandiosas manifestaciones de Dios, como cuando el mar se abrió para que pasaran los judíos, cuando llovió pan del cielo o cuando cayó fuego para destruir a Sodoma y Gomorra, pero conforme pasa el tiempo el tamaño de sus manifestaciones va reduciendo su magnitud hasta llegar a los milagros narrados en el Nuevo Testamento. En todos estos hechos los patrones de la naturaleza son alterados de forma muy importante lo cual es suficiente para demostrarnos la existencia y la voluntad de Dios. Pero la Biblia no es el único libro antiguo que narra grandes milagros, hay muchos otros como el Popol Vu, la mitología griega o los Vedas por ejemplo, en donde los dioses demuestran su poder interviniendo en nuestro mundo. Pero todos ellos tienen en común que son narraciones de cosas que sucedieron en una fase muy temprana de nuestra historia, en la que no teníamos los medios que hoy tenemos para registrar los hechos. Hoy que los tenemos ya no hemos tenido estas grandiosas manifestaciones divinas, asi es que me pregunté ¿Por qué esto es así?. Pienso que pudo haber sido la propia mente humana primitiva, la que junto con la imaginación y carencia de conocimiento para explicar algunos hechos naturales, les llevó a crear mitos que a su vez sufrieron la distorsión del paso del tiempo hasta llegar a convertirse en historias tan extraordinarias.

Pero una vez más dejemos los complicados laberintos del pasado para trasladarnos al tiempo presente. Si bien en los tiempos presentes ya no hay hechos  milagrosos tan grandiosos en donde se alteren las leyes de la naturaleza con esa fuerza y magnitud, sí hay historias en todas las Iglesias del mundo en las que Dios o alguno de sus representantes (un Santo, una Virgen, etc.) escuchó la suplica de un devoto para hacer realidad su petición ya sea de recobrar la salud, obtener el trabajo, retener a la persona amada, etc. ¿Podemos encontrar en ésto prueba suficiente de la manifestación y por tanto de la existencia de Dios? ¿En estas historias se afecta en realidad las leyes de la naturaleza y o es simplemente cuestión del azar?

Estudiando este fenómeno dentro de diferentes grupos religiosos me he dado cuenta que de el total de todos los casos y todas las posibilidades, sólo los casos de éxito son contados, convirtiéndose en lo que los creyentes llaman “testimonio”. Sin embargo nadie da un testimonio de un caso de no éxito, esos en donde el enfermo no se curó, en donde la persona no sobrevivió al accidente, es decir donde no se cumplió la petición realizada. Vemos nuevamente la misma práctica que es común en la Iglesia, de convencer con hechos aislados. Pero nuevamente aquí tampoco es válido querer hacer una teoría con unas cuantas escenas de toda la película.

He observado que si consideramos todas las situaciones en su conjunto, independientemente del grupo religioso del que se trate, el total de casos corresponde perfectamente bien a una distribución normal o curva normal de probabilidades (campana de Gauss) acorde a las leyes naturales. Por ejemplo si estudiamos la curva de posibilidades para el caso de personas que sufren accidentes de caídas de mas de 10 metros de altura, nos diría algo así:  pocas personas morirán al instante, otros más morirán unos momentos después, un grupo más amplio morirá en el hospital, un grupo más moderado sobrevivirá con alguna consecuencia, un grupo reducido saldrá con algunos cuantos raspones y muy pocos quedaran totalmente ilesos, pues tal vez tuvieron la suerte de golpear en su caída con algo que les amortiguó el  impacto o porque la superficie era suave, etc. Estos últimos son los que darán su testimonio el cual quedará como un milagro divino reclamado por el grupo religioso en cuestión. Lo mismo sucede con accidentes de avión, de auto, de personas alcanzadas por relámpagos, etc. No todos sobreviven, no todos salen ilesos y no todos mueren, hay pequeñas variaciones en cada caso (debido a un mundo tan grande y con tantas posibilidades) que dan como consecuencia diferentes resultados, pero todos los casos en su conjunto caen bajo una distribución normal de probabilidades. En todos los grupos religiosos, como en cualquier otro hay personas que todos los días se enferman, se accidentan y mueren con la misma frecuencia que los de otros grupos, a pesar de sus plegarias para que Dios les ayude a evitar todas estas calamidades. Son sólo los que sanan o salen ilesos del accidente los que dan el testimonio, pero aun así llama mi atención que nadie de ellos se pregunta ¿por qué no mejor les ayudó para evitar totalmente la enfermedad o el accidente? Es la fe la que les hace creer que pudo haber sido aun peor si Dios no hubiera intervenido…

Esto me llevó a entender el mecanismo de los milagros, el cual surge del enfoque positivo de la fe y del hecho de dar testimonio sólo de los casos de éxito. Si sólo escucho de un caso de éxito de una persona que cayó de un décimo piso sin morir, es probable que crea que fué un milagro, pero si puedo conocer el total de casos de personas que cayeron de un décimo piso, lo que primera vista parecía un milagro se vuelve ahora parte de un conjunto de posibilidades.

La estadística muestra claramente que estos casos de éxito se dan en todos los seres humanos por igual, sin importar su creencia religiosa. Las aseguradoras que son expertas en probabilidades y llevan estadística de todo, no han encontrado una relación entre la religión y el numero de accidentes, razón por la cual “que religión profesa” no es una pregunta que se incluya en la solicitud, junto con las otras que sí afectan las probabilidades, como por ejemplo si se es fumador o no. Las estadísticas demuestran que sin importar la religión o creencia de cada persona, todos los seres humanos se enferman, se accidentan y mueren por igual.

Por otro lado la Biblia dice que el espíritu de Dios vive dentro del que cree en él. Esta promesa nos da otra forma de poder comprobar la manifestación de Dios. Con base en ella es de esperar que los creyentes tuvieran un mejor comportamiento que el resto de los no creyentes, pero la realidad es otra, porque todo aquel que haya convivido con un grupo religioso, se dará cuenta que no hay grandes diferencias entre ellos y los no creyentes, sólo la buena voluntad como muchos otros de aspirar a ser mejores personas. Al menos los devotos que yo he conocido, tienen un comportamiento común, una ética y valores que no están por encima de los valores del resto y mucho menos acordes a los estándares de lo que se espera del espíritu de Dios. Es una realidad que la gran mayoría de las personas en el mundo creen en un Dios personal y a pesar de ello vivimos en un mundo material sumido en una profunda crisis de valores y con continuas guerras religiosas. A pues podemos decir que la doctrina, el método o la promesa no están funcionando.

Por tanto puedo concluir nuevamente que tampoco he podido encontrar evidencia clara de la manifestación de un Dios personal en este mundo.

 

La Evidencia Cósmica

Desde que se escribió el Génesis hasta la fecha han pasado más de 2,500 años en los cuales nuestro conocimiento ha avanzado mucho. Ésto ha causado que la sencilla imagen antropocentrista (centrada en el hombre) del libro de Génesis bíblico, con la Tierra en el centro y el cielo, el sol y las estrellas a su alrededor, ha comenzado a ser reemplazada por la de un Universo en el que la Tierra es una planeta más que gira alrededor de una estrella común, la que a su vez se encuentra en un rincón de una galaxia común, la cual es una de tantas miles de galaxias que forman un Universo compuesto por tantas estrellas como granos de arena hay en el mar. La primera pregunta que me surge es ¿Para que tanto espacio y tantos mundos?

Los avances en astronomía poco a poco nos han rebelado detalles que no sustentan la idea de una creación divina perfecta, planeada e inmediata, sino de un largo proceso azaroso de colisiones inter-planetarias. Las órbitas de los planetas no son perfectas como incluso lo pensó en un inicio Johannes Kepler, quien después de una dura batalla contra su propia fe religiosa, muy a su pesar, hizo a un lado todas las formas geométricas perfectas que pensó serían las escogidas por un creador perfecto para guiar la trayectorias de los planetas. Tampoco hay homogeneidad en los ejes de rotación de los planetas, pues todos los planetas giran alrededor de su propio eje con mayor o menor grado de inclinación, incluso Urano lo hace casi de forma horizontal o digamos de “panza” sobre el plano de su orbita. Se han descubierto muchos desechos rocosos o asteroides entre la órbita de la Tierra y Marte y más allá de Plutón, así como los que forman los anillos alrededor de Saturno, muestra inequívoca de los grandes cataclismos en el pasado del sistema solar. Esto como consecuencia de la imperfección de las trayectorias de muchos cuerpos moviéndose al mismo tiempo dentro del billar Universal. Otra prueba de estas colisiones está también en los cráteres de impacto que hay en todos los planetas y sus satélites. Todo ésto es incongruente con la idea de un Dios creador perfecto, el cual no necesitaría de estas colisiones para darle forma a su creación.

En la geología también se ha encontrado evidencia de como las fuerzas naturales actuando a lo largo de millones de años a traves de erupsiones volcanicas y de los movimientos de las placas tectónicas han ido dado forma a nuestro planeta, muestra de esto son los grandes terremotos como el de Haiti. Sin embargo sería  dificíl entender tanta desrucción y sufrimiento bajo la idea de un Dios creador perfecto que sigue haciendo cambios a su creacion afectando con ellos a los seres vivos.ón.

La evidencia encontrada en la biología tampoco sustenta una idea creacionista como base para el surgimiento de la vida del planeta, sino la de un proceso de evolución de igual forma azaroso, a prueba y error, en donde incluso existen nacimientos de seres defectuosos que mueren al poco tiempo debido a su falta de adaptación al entorno. Hay incluso especies completas que se extinguieron después de un tiempo al no haber podido superar todas las pruebas que el entorno les exigió. Asimismo hay evidencia de mutaciones genéticas que con el tiempo transforman a las especies, como ejemplo claro de esto está el virus de la gripa, el cual debido a que es un organismo muy simple con un periodo de vida muy corto, nos permite ver en poco tiempo los cambios que sufre en cada generación, provocando los innumerables cepas de virus de la gripa que son difíciles de combatir porque se adaptan rápidamente a los cambios del entorno. Si ésto lo pueden hacer en un periodo tan corto de tiempo, qué no se podría hacer en un periodo de cientos de miles de años. Estos hechos no serían congruentes bajo la idea de una creación divina, pues en ella el creador haría las cosas bien desde un principio. ¿Para que crearía un Dios perfecto a un niño defectuoso desde su nacimiento? ¿Por que crearía una especie para luego extinguirla?

En el azar sin embargo no hay posibilidad de planeación, es sólo la interacción de la materia con el entorno bajo condiciones siempre cambiantes lo que provoca la evolución natural de las estructuras moleculares impulsadas por las leyes naturales que privilegian el balance y el equilibrio. El movimiento esta presente en el interior de toda la materia aunque no lo veamos, esa energía es el motor de todo este proceso de evolución, incluso hasta los metales mas estables después del paso del tiempo sufren cambios, como lo prueba el proceso de oxidación. La molécula de agua por ejemplo, la cual está presente en gran cantidad en nuestro mundo y en nuestro cuerpo tiene la flexibilidad de cambiar desde un estado gaseoso a uno líquido y a uno sólido, así es que las posibilidades de la materia son infinitas. La energía que es el motor de este continuo cambio, se encuentra en todos los rincones del Universo.

En un mundo como la Tierra con las temperaturas adecuadas para impulsar la continua dinámica de las fuerzas naturales a través del viento, de las corrientes de agua, de la erupción de los volcanes, con una atmósfera rica en gases activos y con un Sol que provee de energía continua, las condiciones para la evolución de la materia desde las estructuras químicas a otras más complejas como las biológicas estaban dadas. Para algunos todas estas características de nuestro planeta son una demostración de la existencia de Dios, pero hay que tomar en cuenta otras cosas, primero entender que este delicado estado en que se encuentra nuestro planeta no durará por siempre; algún día el Sol consumirá su energía y crecerá abarcando nuestro planeta en su proceso de decadencia y muerte, ésto si antes nosotros no lo hemos alterado. Con respecto a unas cuantas décadas (que es el tiempo máximo de vida de las personas que creen que todo en nuestro planeta es perfección) el tiempo en que la Tierra ha estado en equilibrio es muy grande, suficiente para pensar que en la Tierra todo siempre ha sido perfecto, pero en las escalas cósmicas de tiempo, es solo un equilibrio temporal pues nuestro planeta también ha sido, es y será victima de la evolución de la materia. Al mismo tiempo y como en el caso de los milagros, la Tierra es el caso de éxito pero hay que tomar tambien en cuenta todos los mundos en los que la vida no tuvo éxito. El querer tomar el estado actual de nuestro planeta para sustentar una teoría de un Dios creador perfecto es nuevamente un intento no válido de querer hacer toda una historia con unas cuantas escenas de la película.

A diferencia de la teoría en la que un Dios creador del Universo, crea todo lo que existe de la nada y en poco tiempo, incluyendo la vida bajo un plan y un diseño definidos; la evolución de la materia que utiliza la energía del Universo y las azarosas fuerzas naturales, que trabajan a prueba y error requieren de mucho, pero mucho tiempo, pero no solo de eso, sino también de intentarlo en muchos, pero muchos mundos al mismo tiempo. Un Dios creador no necesitaría de todo ese tiempo tal como lo dice la Biblia, ni tampoco de intentarlo en tantos mundos, pero un proceso de evolución azaroso sí. Surge de ésto, una pregunta fundamental que nos podría dar una pista sólida e irrefutable sobre cual de estas dos hipotesis está detrás de la formación del Universo: ¿hay en el Universo suficiente tiempo y suficientes planetas como para que la materia y energía en constante movimiento lleguen a evolucionar en estructuras tan complejas como las de la vida?

En el siglo pasado los astrónomos encontraron pruebas de que el Universo esta en expansión, con lo cual todas las galaxias de alejan las unas de la otras a cada instante. Esto trae como consecuencia que la luz que llega de ellas hasta nosotros sea afectada por el efecto Doppler que hace que su espectro se desplace hacia el extremo rojo. Debido a esto y al hecho de que la luz viaja a una velocidad finita, cuando vemos una imagen de una galaxia distante en el cielo, la vemos como era cuando su luz salió de ella. Ésto hace que todo lo que vemos en el cielo no sea una imagen en tiempo real, sino un viaje al pasado, a como eran las cosas cuando la luz salió en su viaje hasta nosotros. Gracias a ello y al efecto Doppler que se puede percibir en los espectros de los rayos de luz que llegan hasta nosotros, se puede calcular la distancia a la que se encuentra esa estrella y también el tiempo en que esa luz salió para dirigirse hacia nosotros. Todo ésto permitió a los astrónomos darse una idea del tamaño del Universo pero también de su edad, la cual es del orden de alrededor de 14,000, 000,000 de años.

Los astrofísicos estudiando también el espectro de luz del sol, encontraron con base a su composición que nuestra estrella pertenece a una tercera generación. Su vida actual se calcula en el orden de los 5,000, 000,000 de años. Tiempo en el cual también se formaron los planetas que giran en torno él. Las diferentes ramas de la ciencia como la Geología, Paleontología y Antropología a través de diferentes métodos avalan la magnitud de estos períodos de tiempo para el caso de la Tierra, un tiempo mucho mayor al esperado según la teoría Bíblica de la creación.

Recientemente también se han encontrado planetas en otras estrellas, por lo que hoy sabemos que el Sol no es la única estrella que los tiene, en ellos se podrían estar realizando procesos similares a los que llevaron al surgimiento de la vida en la Tierra. Hoy sabemos que el número de estrellas y por tanto de planetas en el Universo es inmenso, del orden de millones de millones, planetas en los cuales el juego evolutivo de adaptación y selección natural se podría estar jugando todos los días. Si consideramos de nuevo toda la película, es decir todo este tiempo, con todos estos mundos, con todas sus posibilidades, lo que a simple vista y ante el sentido común parecería imposible ya no lo es.

Así pues, la evidencia nos da suficiente tiempo y suficientes mundos para que el juego cósmico de la evolución tenga éxito creando vida en al menos algún lugar del Universo, pero muy probablemente en varios. Las leyes que mueven a la materia son una realidad, la materia tiene la flexibilidad suficiente para transformarse continuamente, lo ha hecho durante suficiente tiempo y en suficientes mundos, por lo que es muy posible que todo lo que vemos a nuestro alrededor sea una consecuencia natural de todo ésto.

Para sobrevivir la vida no requiere necesariamente de hacerlo a través de la inteligencia, las hormigas sobreviven gracias a su cantidad, los dinosaurios lo hicieron gracias a su tamaño, así es que podría haber o no vida inteligente en otros planetas, pero es muy posible que si exista cualquier otro tipo de vida, no obstante en un Universo tan basto e inmenso como éste no será fácil encontrarla.

El caso de Australia que es el único continente que tiene animales sumamente extraños (ornitorrinco, kanguro, koala, etc.) también se explica de forma lógica con un proceso de evolución natural pues estos seres evolucionaron separados del resto. Asimismo el mecanismo de prueba y error que utiliza la evolución explica de forma natural el porque hay en todas las especies nacimientos de seres defectuosos, lo cual es difícil de entender bajo la visión de un Dios creador bueno y perfecto.

Uno de los “argumentos” más comunes que he escuchado en los líderes de las Iglesias para demostrar la existencia de un Dios creador es que toda las maravillas que hay en nuestro planeta no pudieron haber surgido al azar, alguien las debió de haber creado. Esto es otro muy buen ejemplo de cómo el no ver las cosas desde una perspectiva mas amplia nos puede conducir a conclusiones equivocadas. Si en todo el Universo hubiera un sólo planeta, entonces la probabilidad de que la materia evolucionara en algo como nosotros sería sumamente baja, suficiente para pensar en la intervención divina, pues sería como sacarse la lotería con un sólo boleto, pero si tomamos en cuenta los miles de millones de millones de planetas que hay en el Universo, las cosas cambian radicalmente. Como en el caso de los milagros, es la Tierra la que da el testimonio positivo y por el momento no conocemos otro planeta que lo pueda hacer.

En nuestros inicios también pensamos que la Tierra era plana, pues de igual forma sólo tomábamos como base para esta afirmación una pequeña área de su superficie, la que podiamos ver a simple vista. Con el tiempo resulto que la Tierra no era plana, sino que nos faltaba información y una mayor perspectiva. En la antigüedad el querer entender las cosas desde una amplia perspectiva era poco menos que imposible, pero hoy que nuestro conocimiento ha avanzado tanto, que hemos podido explorar el interior del átomo, que hemos podido salir al espacio y observar el Universo, las posibilidades son muy diferentes. Bajo esta nueva perspectiva lo que antes parecía obio o milagroso, hoy no lo es y lo que parecía necesitar intervención divina tampoco. Veo también en ésto una clara razón por la cual en la actualidad ya no hemos podido presenciar milagros tan grandiosos como los narrados en los libros ancestrales.

Concluyendo, algo que parecería imposible como es el surgimiento de la vida de forma espontánea, se vuelve posible cuando reflexionamos sobre las magnitudes de tiempo y espacio en el cual los procesos azarosos pero constantes de la naturaleza han estado actuando a lo largo de los eones. Ésto ha llevado al surgimiento de seres como nosotros que desarrollando su conciencia han levantando sus miradas hacia el espacio preguntándose como es que llegamos hasta aquí. Sin estas fuerzas cósmicas, sin todo este tiempo y sin toda esta infinidad de mundos, simplemente no habría nadie que hiciera todas estas preguntas. Estamos aquí, porque las cosas son así y debido a que las cosas son así, es que nos podemos preguntar todo esto.

Para muchos de los casos que involucran este tipo de preguntas tan complejas la perspectiva bajo la cual los analicemos es fundamental, lo que en el caso de una sola persona que se salva de una caída de diez metros de altura podría ser considerado como un milagro, no lo es si tomamos en cuenta a todos los casos de personas que han caído de esa altura. De igual forma, el surgimiento de la vida en un solo planeta por puro azar sería un milagro divino, pero las cosas cambias si tomamos en cuenta todos los planetas del Universo en los que la materia ha estado evolucionando por los eones. Ante una perspectiva mas amplia, una “Perspectiva Cósmica” como a mi me gusta llamarle, las cosas se ven muy diferentes. La mayoría de las religiones buscan cerrar nuestra visión al mínimo para que por fe, aceptemos conclusiones que no son válidas bajo una amplia perspectiva. El conocimiento sin embargo nos permite ampliar nuestra visión, para desde un punto de vista mucho más grande poder entender lo que parecería no tener explicación bajo una óptica tan reducida.

Estoy convencido que Dios es algo tan, pero tan amplio, tan grande y tan profundo que es sólo a través de la mas amplia de las perspectivas, La Perspectiva Cósmica, que podremos en realidad tener la oportunidad de conocerle. Este conocimiento nos evitará distraernos con todo lo que Dios no es, para poder enfocarnos en percibirle tal y como es, para así entonces poder liberar nuestras percepciones más sensibles y profundas para acercarnos a Él, sin riesgos de ser víctimas de nuestras propias sensaciones, ilusiones y deseos.

Si existen procesos, materia y energía que llevaron al Universo a ser como es y mantenerse por sí mismo sin necesidad de una intervención divina. Entonces ¿Cuál es el papel de Dios?

Podríamos pensar, toda la materia y energía que hacen posible su evolución y por tanto todo lo que existe debió de haber sido creada por alguien,  ¿Qué había antes de que surgiera el Universo?

Tal vez ese sea el papel de Dios… Ya no como un ser que hace funcionar al fuego o al Sol, ni como alguien que crea las estrellas, los planetas y la vida dentro de ellos, ni como el que interviene en nuestras vidas para ayudarnos a superar nuestros problemas, sino como alguien o algo que está detrás del proceso inicial del Universo.

Hay aun mucho por conocer, lo que sucedió en ese distante pasado que dio origen a nuestro Universo o a este ciclo universal está aun por descubrirse; los experimentos que se están llevando acabo en Suiza en estos momentos en el acelerador de partículas (LHC) ampliarán aun más nuestra perspectiva. Es posible que el inicio de estos quince mil millones de años sea solo el principio de un ciclo infinito o incluso el inicio de un Universo dentro de un Multi Universo. Ésto por el momento está más allá de en la frontera de nuestro conocimiento, hay mucho aun por explorar. Pero ésto no es algo que debería necesariamente de alentar la idea de un Dios creador, porque las mismas preguntas se podrían aplicar para ese Dios. Si el Universo necesita de un Dios creador, ¿Quién creó a ese Dios? ¿De donde surgió la sustancia que lo forma? Bajo los estrechos esquemas del pensamiento religiosos podríamos responder por fe, que Dios es infinito, sin necesidad de haber sido creado jamás. Pero la misma respuesta podría aplicarse al Universo, con la única pero importante diferencia que lo primero es una mera creencia sin posibilidad real de ser demostrada y lo segundo tal vez algún día se pueda demostrar, conforme nuestra exploración del Universo continúe.

La famosa fórmula E = mc2 tiene implícito que en el Universo sólo hay una cosa: energía, pues la materia no es otra cosa que energía concentrada, la cual además también emite ondas de energía continuamente. Esta energía viaja por el espacio debilitándose con el cuadrado de la distancia, pero no desaparece, por tanto todo está conectado a través de la energía. Tú, yo, una estrella distante, un árbol, un ave que vuela libre por el cielo y un planeta en otra galaxia, todo absolutamente todo está conectado a través de este vasto océano de energía cósmico... Si algún día encontráramos evidencia de que este Todo es infinito, sin necesidad de haber sido creado podríamos entonces inferir que tal vez el Cosmos es todo lo que existe... Si esto fuera así, ¿hay suficiente grandeza en un Cosmos infinito, que sustenta nuestras vidas, que da forma a todo lo que existe, que Desafía al Vació a cada instante invadiéndolo con su energía, con su luz, con su calor y con sus infinitas posibilidades como para poder pensar que él es Dios y que nosotros, somos una de las tantas manifestaciones?  O,¿es acaso que Dios es aun algo más...?

La idea de un Dios personal es muy atractiva y maravillosa, provee consuelo y esperanza para los problemas de la vida y nos da la ilusión de una vida eterna después de la muerte, así mismo su simplicidad la hace mucho más accesible para cualquiera sin importar su educación, debido a lo cual ha tenido tanto éxito a lo largo de muchas generaciones humanas. En un mundo en donde no sólo la riqueza está mal repartida, sino también el conocimiento (lo cual es mucho más grave) es difícil que la idea de un Dios personal, a pesar de sus inconsistencias, sea puesta a prueba por cada ser humano bajo una perspectiva más amplia como lo es La Perspectiva Cósmica, simplemente por que todo lo sucedido en 14,000,000,000 de años de evolución cósmica es mucho más complicado de entender que la historia bíblica. Entender que la Tierra no era plana y que el Sol no se movía en la bóveda celeste, requirió de observaciones más profundas y de muchas generaciones, pero entender lo que Dios es no es cualquier pregunta, sino que es la máxima pregunta.

Siempre será mucho más fácil cerrar nuestra visión que abrirla. El abrirla requiere de esfuerzo y dedicación, el cerrarla sólo de alimentar nuestra fe y mantener la esperanza puesta en una ilusión que nos puede brindar un beneficio.

Si bien La Perspectiva Cósmica no sustenta la idea de un Dios personal, tampoco niega la existencia de Dios, sólo la de un dios personal. Es la percepción de Dios la que no es correcta, no Dios como una realidad. A pesar de todo, de las diferentes y contrapuestas visiones de Dios que hay en nuestro mundo, las Iglesias y los grupos religiosos están más interesados en mantener el control sobre las masas que en realidad abrirse para profundizar y poder conocer mas a Dios. Ellos mantienen sus creencias como algo absoluto, lo cual hace imposible incluso el entendimiento entre ellos mismos. Así, Judíos, Musulmanes, Cristianos Evangélicos y Católicos mantienen su propia y diferente visión de Dios y la han defendido incluso hasta con las armas, aunque ésto sea contrario a lo que su doctrina les enseña. En un mundo con armas nucleares estas diferencias ponen en peligro nuestra sobrevivencia y pienso que ésto es un precio muy alto a pagar a cambio del consuelo, la ilusión y la esperanza que nos proveen.

A pesar de todo ésto, yo pienso que es ahora cuando más cerca estamos de poder conocer a Dios, porque hoy, gracias a todo lo que hemos descubierto, podemos evitar distraernos con lo que Dios no es, así sin el peligro de perdernos con falsos espejismos podemos enfocarnos en esta búsqueda.

En mi vida personal, he tenido profundas experiencias que me han dado la sensación de entrar en contacto con ese ser superior desde que era pequeño, primero en los campamentos de la iglesia cuando al lado de una fogata y en medio de la naturaleza cantábamos y pedíamos su presencia con la inocencia, honestidad y el deseos propios de la edad. Pero también lo he sentido en lo alto de las montañas, en esos breves pero mágicos instantes de soledad en los que he estado inmerso de lleno en las fuerzas de la naturaleza. En  esos místicos momentos, mientras el frió de la montaña arrebata continuamente mi energía interna acorde con el balance Universal, he experimentado la sensación de acercarme a Él... Sintiendo las fuerzas del Universo golpearme a través del viento y los elementos, rodeado de tanta grandeza, mi ser frágil y finito ha diluido sus fronteras materiales para por breves y mágicos momentos integrarme a toda la energía del Universo… Esa sensación de ser parte de esa grandeza infinita y majestuosa ha sido tan maravillosa y extasiante que yo en lo personal la he definido como el memento en que más cerca he estado de Dios.

La sensación ha sido tan real y tan poderosa, que ha cambiado mi vida en muchas formas, me enseñó a disfrutar de una paz, una tranquilidad y una felicidad muy profundas que no podría describir con la limitación de las palabras. Pero es sólo eso, una bella y profunda sensación personal, que no tengo forma de demostrar como parte de una realidad objetiva.

Me queda claro que dentro de todos nosotros hay una necesidad real, honesta de querer acercarnos a Dios, para ser parte de Él, dejando el aislamiento que nos hace ser finitos para formar parte de esa divina eternidad.

Un día en lo alto de una montaña, dentro de mi saco de dormir tuve esta profunda reflexión:

¿De donde viene esa necesidad de creer que Dios es semejante a nosotros, que fuimos creados a su imagen y por que deseamos tanto reencontrarnos con Él?

¿Será acaso Dios una necesidad humana? ¿O es un conocimiento intuitivo el que está dentro de todos nosotros que nos guía hacia El como una realidad?

No importa la cultura, la raza o el grupo humano de que se trate, todas las civilizaciones de las que tengo conocimiento, tienen historias similares en las que nuestros antepasados remotos fueron expulsados de un paraíso o un mundo superior, para venir a pagar a este mundo el derecho de poder regresar a él. Definimos este lugar como sin tiempo, un Paraíso eterno, un Cielo o Nirvana en el cual se puede vivir en un estado de balance perfecto. Una dimensión en la que nos reencontraremos con la esencia creadora, con ese ser supremo que nos trasciende...

¿Cómo es que surge esa necesidad tan profunda, que nos hace creer que somos especiales y que algún día estuvimos en el reino de lo divino? ¿Por qué los hombres de todas las épocas y de todas las culturas buscan ávidamente “religarse” o reintegrarse a ese algo, para dejar de sentir de una vez por todas la soledad del mundo?

¿Existe ese lugar en donde nuestros vacíos interiores pueden ser desafiados, para por fin sentirnos completos, eternos y felices?

Hay una idea muy interesante la cual proviene de una experiencia que sin importar el lugar, la raza, la cultura o el credo todos los seres humanos hemos tenido: el Nacimiento.

Imaginemos por un momento ese instante justo en que nos encontrábamos aun dentro de nuestra madre, inmersos dentro del calor y confort del líquido amniótico. Después de los siete meses de gestación, cuando el cerebro se ha terminado de formar y los sentidos todavía no sufren el bombardeo del mundo exterior; el cuerpo todavía no sabe lo que es una necesidad porque nuestra madre nos proporciona todo lo necesario para vivir: calor, alimento, y protección. Hagamos un esfuerzo por imaginar en ese singular instante...

Es muy probable que en toda nuestra vida nunca nos volveremos a sentir así… Así de seguros, así de integrados, así de serenos, así de tranquilos… con una profunda paz. Ese instante debe de ser sublime… En esos momentos todavía no conocemos lo que es el dolor causado por el frío, por el hambre, por el golpe de la luz en nuestras córneas, ni tampoco el que causa el ansia o la necesidad. Vivimos en el centro de nuestro propio Universo, rodeados de una profunda paz y tranquilidad. Dependiendo por completo de ese ser superior que nos protege, nos envuelve, nos trasciende y nos llena de vida a cada instante… Ésto debe de ser sin duda, todo un Paraíso o Nirvana aquí en la Tierra…

Es posible que en esos místicos momentos, en nuestras incipientes mentes surja por vez primera la más básica y profunda sensación de lo que lo que Dios es...

Sin duda debe de ser lo más parecido al Cielo, al Paraíso, al Nirvana, a ese lugar de paz y felicidad profunda del que hablan en esencia todas las religiones del mundo. Un lugar al que todos alguna vez dentro de nuestro recuerdo inconsciente anhelamos regresar…

Contrario a ésto, el momento de nuestro nacimiento debe de ser traumático, la expulsión mediante fuertes contracciones del vientre de nuestra madre, la sensación del aire frío, la impresión de la luz en nuestros ojos y la obligación de respirar para vivir nos debe de llevar a pensar, aunque de forma muy vaga, sobre ¿qué fue lo que hicimos mal para ser expulsados de nuestro paraíso, alejándonos de Dios?

Esa inquietud debe de quedarse en lo mas profundo de nuestro subconsciente y es probable que sea la fuente principal de muchos de nuestros ritos religiosos. Es por ello que en el fondo de todos nosotros nos hace sentido la idea del paraiso, del pecado original asi como del profundo deseo de regresar a él.

Al separarnos de nuestra madre conocemos por primera vez lo que es estar solos, tenemos que esforzarnos por respirar y por tanto aprendemos a luchar para vivir, con el tiempo tomamos consciencia de las adversidades y peligros que ponen en riesgo la fragilidad de la vida. Surge entonces en nosotros el profundo temor a la muerte...

La profunda huella que pudieran dejar los primeros instantes de nuestras vidas, así como el tomar conciencia de que la vida tiene un final, define en mucho nuestro comportamiento a lo largo de toda nuestra existencia. Principio y final, se unen para definirlo todo.  Es por ello que pienso firmemente que Nacimiento y Muerte, son la base fundamental del comportamiento de nuestra especie. Tal vez somos la única especie en el Universo con posibilidades de recordar el momento de nuestro nacimiento y también la única que entierra a sus muertos con la esperanza puesta en una vida después de esta.

Así, es posible que el concepto de Dios y el profundo deseo de buscar “religarnos” con Él, esté profundamente implantado en todos nosotros en el fondo de nuestro subconsciente, desde el primer momento que tomamos consciencia de nuestra vida...

 

Al final, tal vez y sólo tal vez… Es Dios el que a través de nosotros se inventa a sí mismo... y observandose en el espejo cósmico se pregunta  ¿Quién Soy… Qué Soy?

 

Rene Mendez, 2009.

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