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Corriendo por el Universo
Resumen del Capítulo
“Toda
las especies, toda clase de vida, el mar,
la montaña, las estrellas y el universo entero,
absolutamente todo se relaciona,
por lo que no podemos arrancar una flor
sin perturbar las estrellas...”
muchas
de las cuales perduran aún en la actualidad, nos daremos cuenta que no lo es
tanto.
El hombre en los inicios de la civilización comenzó a buscar explicaciones a todo lo que le rodeaba y cuando no las encontraba atribuía a estos hechos, objetos o fenómenos a la intervención de un ser divino, así adoro al fuego, al rayo, al sol, a la lluvia y al viento, pero conforme fue entendiendo estos procesos los fue dominando y les resto ese misticismo hasta traerlos a la luz de su comprensión, fue entonces cuando dejo de adorarlos.
No obstante conforme avanzó en este conocimiento se le comenzó a revelar un Universo cada vez más grande y más complejo hasta llegar a nuestros días en los que su comprensión, todavía de manera vaga, esta en manos de unos cuantos eruditos.
Aunque los importantes avances científicos nos hablen de un Universo en
constante evolución, regulado por leyes naturales bien definidas que no tienen
predilección por ningún ser humano, todavía la mayoría de las personas rigen sus
vidas por los astros, los libros sagrados, las "vibras", "objetos que
canalizan la energía", las supersticiones y las fuerzas místicas de dioses
omnipotentes y personales.
"A
veces me pregunto por qué a la mayoría de la gente le cuesta trabajo entender
lo que la razón a través de la ciencia nos revela acerca de nuestro universo,
y por qué le es más fácil aceptar y entender los conceptos basados en la fe
ciega que los de la propia naturaleza. Mi respuesta a esta pregunta estriba en
el hecho de que el universo en que vivimos es sumamente complicado, porque
para tratar de entender conceptos como la relatividad donde los efectos se
comienzan a medir a partir de diferencias en velocidad de miles de millones de
kilómetros por hora, o para entender la evolución de la materia desde el
hidrógeno simple hasta el uranio que le costó a las estrellas miles de
millones de años desarrollar; o la evolución de la vida que ha requerido
de un juego de combinaciones de miles de millones de moléculas durante miles de
millones de años dentro de miles de millones de planetas distribuidos a lo
largo y ancho de miles de millones de kilómetros cuadrados, hay que entender y
pensar en miles de millones y esto es sumamente difícil para un ser que mide
menos de dos metros y que vive tan sólo unas cuantas decenas de años, no
obstante, poco a poco, ¡lo estamos haciendo!."
Existen
muchas pruebas de que nuestros destinos no están definidos ni por los dioses ni
por los astros, vivimos en un Universo que sigue reglas claras y precisas, que
no tiene preferencias, que no esta en nuestra contra pero en el que tampoco
podemos cambiar las reglas a nuestro favor, aunque si las podemos conocer lo que
nos permitirá desenvolvernos con mayor seguridad y entender nuestro verdadero
papel dentro de este Cosmos vasto y enorme que nos contiene.
Este capítulo busca orientarnos sobre nuestro lugar en el Universo, ayudándonos a desarrollar una visión global que nos permita entender a la luz de la razón su funcionamiento para conocer lo que es posible, lo que no y lo que podría ser en base a las leyes de la naturaleza.
Explica de forma sencilla y coloquial el significado de los dos grandes teorías
científicas que son el pilar de la ciencia moderna: La Relatividad y la Mecánica
Cuántica con el objeto de que el lector entienda a grandes rasgos las dos leyes
fundamentales que rigen este universo; esta explicación no requiere de
conocimientos matemáticos ni de conocimiento científico, es una física sencilla
que puede para ser comprendida sin problemas por la abuelita o por el joven que
aún no termina su educación media, o incluso por aquel que nunca ha ido a la
escuela. Es una física del "metro" (tren subterráneo) como le llama el autor por
que de hecho surge de reflexiones hechas ahí y no en un laboratorio o en una
biblioteca.
Este
análisis nos sorprenderá cuando nos demos cuenta que estas leyes no solo son
aplicables a las naves espaciales, a los cuerpos celestes o a los átomos sino
que también lo son en la vida diaria y que por increíble que nos parezca
podemos extraer de ellas enseñanzas y filosofía para nuestra vida personal.
Esto
nos ayudará a entender mejor la "Montaña que estamos escalando",
ubicando el preciso lugar en donde nos encontramos para entender que somos
grandes y a la vez pequeños dentro de un Universo que no tiene lugar para
las diferencias de razas, de sexos, de especies, o de países porque todos y
todo estamos íntimamente relacionados.
Nos sorprenderá saber que esta visión
global del Universo era conocida con antelación por pueblos ancestrales como
los indios de Norteamérica y por culturas tan antiguas como el budismo, que
habían entendido que "tan solo somos una hebra en este tejido". Este
conocimiento nos permitirá ver y entender a la muerte desde otra perspectiva,
desde la cual le dejaremos de temer. Sin necesidad de acudir a un paraíso o
cielo hipotético, para aceptarla como un proceso más de este complicado
Universo, que es tan grande e infinito como nosotros mismos.
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